Y ya nos estamos despidiendo de esta Blog. Mañana nos tomaremos el día para preparar la casa, nuestros majzorim, nuestros manjares. Nos tomaremos un día de silencio para procesar todo lo que hemos vivido. Mientras tanto les dejo la mejor canción de Teshuvá que escuché en Latinoamérica. Hay que sacarlo todo afuera... para que adentro nazcan cosas nuevas.
Yo
soy, yo soy, yo soy...
Soy agua, playa, cielo, casa, planta,
soy mar Atlántico, viento y América,
soy un montón de cosas santas
mezcladas con cosas humanas,
¿cómo te explico? Cosas mundanas.
Fui
niño, cuna, teta, techo, manta
más miedo, cuco, gritos, llantos, raza,
después mezclaron las palabras
o se escapaban las miradas...
algo pasó, no entendí nada
Vamos,
decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora
porque si no cuando está tu alma sola, llora.
Hay que sacarlo todo afuera,
como la primavera,
nadie quiere que adentro algo se muera.
Hablar
mirándose a los ojos,
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas.
Soy
pan, soy paz, soy más
soy la que está por acá;
no quiero más de lo que quieras dar,
hoy se te da, hoy se te quita,
igual que con la margarita,
igual al mar, igual la vida, la vida, la vida, la vida
Es
tiempo de hacernos oír y respetar por la contundencia de nuestras posiciones;
por nuestras convicciones e ideas. Es tiempo de no debilitar a quien tenemos delante
para vernos fuertes.
Es
tiempo de una humanidad en la que la fortaleza de cada uno no sea a costa de la
vulnerabilidad del otro.